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DRIVE BY TRUCKERS



 

Oír que un grupo es “el mejor grupo del mundo” es algo cada vez más habitual, ya se trate de nuevos talentos o de viejas glorias, ya hayan hecho de todo o no hayan hecho nada. Tal vez consista en un continuo intento de salvar ese Rock n´ Roll que últimamente dicen que se muere intentando aportarle nuevos aires.

Pero si algo es cierto es que, de todas las bandas a las que se ha cargado con esta postiza titularidad ninguna ha sabido ganársela como Drive-By Truckers.
Una mezcla entre cuenta-cuentos, borrachos fugitivos y poetas de la dureza de la vida y de cómo sobrevivirla, saltaron a la escena y colocaron el listón a una altura hasta entonces desconocida.
El temperamento de sus canciones ha dejado novias plantadas en el altar, ha destrozado sus coches, les ha hecho despertar sobre un frío pavimento e incluso ha acabado con sus vidas varias veces a lo largo de los años. Y todo ello aportando un nuevo aire tanto al rock como a los verdaderos rockeros de todo el mundo.
Muchos críticos, entre ellos el que firma estas líneas, les han colocado la dudosa honra de ser “la mejor banda de rock del mundo”, y ellos llevan este título como la bendición y la maldición que a la vez significa.... Me encanta este grupo!!!  
Sus tres componenetes/guitarristas/compositores: Patterson Hood, Mike Cooley y el virtuoso de la guitarra JasonIsbell, comparten sin ningún problema un liderazgo que no muchas bandas son capaces de llevar de forma pacífica.
“Estamos muy unidos, casi como si fuésemos una familia, a pesar de que a veces las cosas no salgan tan bien. Luchamos, en ocasiones muy duro, pero no podíamos continuar teniendo unas opiniones y unas personalidades tan fuertes si no había también un enorme respeto por el otro tanto en lo personal como en lo artístico”, explica Hood.
Y en directo es cuando el respeto se percibe de una manera más compleja, dando forma a un pesado hard rock mientras ellos se mueven como una bailarina de ballet con el cuerpo lleno de whisky y provocan el mismo impacto emocional que Walker Percy chocando contra uno mismo en un coche fuera de control.
Pero, parafernalias a un lado, ellos evitan toda basura que pueda ridiculizar sus canciones y en lugar de eso construyen una fábula sobre lo más dulce y lo más áspero que hay en el mundo: el amor y el consecuente dolor que siempre le acompaña.
Este séptimo disco de Drive-By Truckers, “A Blessing and a Curse”, recoge todos los elementos que hacen al grupo tan grande y los condensa en el repertorio más ajustado y más duro que hayan hecho nunca. Sus influencias en el pasado han sido inmortalizadas en canciones, pero aquí forman parte de las propias canciones. El primer tema, “Feb 14”, suena como la mejor y más poética canción que los Replacements nunca publicaron, mientras el grandioso y devastador “Gravity´s Gone” se recrea al estilo de los más vibrantes Creedence Clearwater Revival.
Isbell se une a la réplica con “Easy On Yourself”, una sutil y sarcástica premonición que recuerda al “Outfit” de 2003. Y justo cuando crees que estos viejos payasos de la clase han ido cediendo a la calma y al honor de repente pegan el golpe con el impresionante “Aftermath USA”, tan fuerte como un tren al descarrilar y tan supremo como un clásico de Waylon o Merle.
Todo en este disco es una muesca más afilada, una progresión lógica de la bomba de neutrón que fue aquel “The Dirty South” en 2004, llegando más allá de lo que es habitual en la temática sureña y tocando los universales temas universales del amor, el dolor y la determinación con más iniciativa y pasión de la que nunca antes habían mostrado. Isbell rompe su garganta para sacar una voz tan afilada y potente como la del coro de “Daylight”, en donde no deja de provocar escalofríos a cada segundo. “Wednesday” trama una densa narración elíptica sobre un hombre que pierde a su mujer y que incluso muere o que incluso nunca llegó a existir. “Goodbye” tiene el cálido candor de una vela, iluminando aquellos momentos en los que las cosas funcionan en la vida y aquellos otros en los que se tambalean. En definitiva un maravilloso material mucho más profundo, caldeado y real que todo lo que está haciéndose actualmente en el rock.
Pero el verdadero empuje de este disco está en sus canciones más duras. Ese “Little Bonnie” sobre un niño que habla de su primo, muerto antes de que él naciese, hacen la que seguramente sea la canción más mordaz que nunca han hecho. Por su parte el último tema, “A World of Hurt”, ofrece un sermón contra el suicidio (un tema recurrente en sus canciones) aunque Hood aclara que es mucho más que eso: “El suicidio es sólo una parte. Esta canción es realmente sobre aprender a vivir o al menos esforzarse a aprender cómo vivir. El amor es abrir tu corazón hasta rozar un dolor insoportable. Porque..., ¿qué sería la vida sin eso?”.
En “Space City“ Cooley ofrece una amarga historia sobre cómo su padre reaccionó ante la muerte de su madre y como él mismo aprendió a enfrentarse a las intangibles y sobrecogedoras realidades de la vida. “Esa reflexión sobre el amor y la pérdida, para mí revela la verdadera naturaleza y temática del disco: que el amor es sentir dolor. Una bendición y una maldición”.
Así toma sentido que el disco termine con las palabras “es maravilloso estar vivo”, ya que en sí mismo el álbum es una insuperable ilustración de la triunfante lucha que supone sobrevivir y prosperar en el mundo.

No sólo un gran disco, sino también un manifiesto desarrollado con honestidad y pasión y sin ningún añadido ni artificio, con una exquisita y cruda sinceridad que siempre hemos adorado de ellos y que, esta vez sí, les convierte en el mejor grupo del mundo.


Más información en:

www.drivebytruckers.com


··········Actualizado en febrero de 2006. Copyright © 2002 Love to Art. ··········

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